martes, 19 de noviembre de 2019

Canes, por Rehalas León

El naveño.


Ya que mi historia parte de este rincón tan extremeño, como son las Villuercas, Ibores y Jara, me veo en la devoción de dar a conocer lo nuestro, siendo éste el lugar de origen de la raza a la que dedicaré el apartado de este mes, el naveño.

Perros rústicos, serranos, capaces de combatir cualquier adversidad meteorológica, siempre desempeñando a la perfección su papel dentro de la montería.

Siendo el pueblo de Navatrasierra quien dio origen a su nombre, estos perros comienzan su andadura por toda la comarca. En un primer momento dedicados al cuidado del ganado, lo que hace que el constante contacto con la fauna silvestre despierte en ellos la pasión por la caza.

Nadie sabe exactamente el cruce del que nace esta raza, aunque tampoco se puede negar el gran porcentaje de sangre de mastín que corre por sus venas. Perros fuertes, ligeramente caídos de los cuartos traseros, y con el rabo enroscado, fueron los que en sus inicios dieron auge a esta raza. A día de hoy cualquier perro blanco y negro recibe el nombre de naveño por aquellos que desconocen la raza, pero son pocos quienes conservan líneas que tengan relación directa con los perros de antaño.

En cuanto a su capa, podemos decir que los blancos y negros son los más usuales, aunque también encontramos perros blancos enteros, blancos y amarillos, carboneros... Son peculiares las manchas que poseen en la cabeza algunos ejemplares, conocidas como "cuatro ojos" a dos pequeñas manchas de color fuego encima de los párpados y "carrilleros" a aquellos que tienen los carrillos de ese mismo color.

Cinegéticamente hablando y bajo mi punto de vista, es una de las razas más completas creadas para la montería española, perros buscadores, incluso algunos en exceso, caracterizándose por cazar bastante despegados de su dueño, latiendo mucho a las reses y valientes en caso de que haya que plantar cara a algún cochino que no quiera abandonar el encame o que se vea superior en fuerzas a los componentes de la rehala. Pero no es oro todo lo que reluce, el principal fallo de esta raza son los problemas ocasionados en la recogida, demorándose en algunos casos incluso varios días.

He de decir que aunque mi recova no está formada por esta raza, admiro profundamente a aquellas que la perpetúan en el tiempo haciendo posible que no decaiga, así como, aquellos que crearon o aportaron su grano de arena para ello, haciendo mención especial a Germán de Navatrasierra, Jesús, Andrés, Juanito, el Lute, además de todas aquellas rehalas que en la actualidad luchan para que esta raza siga en auge, Julio Bayán de Peraleda de San Román, Jesús Pipas de Valdelacasa de Tajo, Néstor Luis de Navalvillar de Ibor, Carlillos Tadeo y Julio Prieto de Guadalupe, Mario y Juan José de Deleitosa, Ángel de Roturas, Paco Pajas de Valdeverdeja y tantos otros, que aunque no mencione directamente continúan día a día criando y seleccionando ejemplares que aseguran el futuro de la raza, el futuro de la historia. 

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