viernes, 12 de febrero de 2021

Conocer es conservar, por Guillermo Cano

FILOMENA ¿CATÁSTROFE O EVENTO NECESARIO?

Hace apenas un mes, nuestro país se enfrentaba a uno de los eventos que sin duda serán recordados en esta nueva década que estrenamos, un evento que ha vuelto a poner de manifiesto la insignificancia del ser humano con respecto a la madre naturaleza, y que ha puesto en jaque el normal discurrir de ciudades y pueblos, poco acostumbrados a este tipo de situaciones.

Pero, mientras la mayoría de los esfuerzos se dedicaban a limpiar calles, a desatascar turismos y a reparar los daños de las tuberías congeladas, un “ejército” de cazadores salían al monte a sobrealimentar a la fauna que los puebla.

Las pérdidas no en vano han sido numerosas en algunas zonas de España, pero… ¿Es esto una catástrofe?

Si atendemos al aspecto estrictamente biológico podremos observar que estos eventos son necesarios por el mismo hecho de ser el motor que lleva a la evolución, el motor que pone de manifiesto la selección natural que hace ya unos pocos siglos nos explicaba Darwin en “El origen de las especies”.

Es por tanto que Filomena no es más que una de esas “perturbaciones” que a través de los mecanismos naturales vuelve el ecosistema más resiliente, dejando a los individuos más fuertes y eliminando a los más débiles.

No obstante, creo que todos somos conscientes de que hoy en día existen mil y un factores que influyen en nuestra forma de ver el mundo, y por tanto de ver la naturaleza que nos rodea. La empatía, una cualidad puramente humana, es uno de ellos, y es esta la que a todos nos recorría el cuerpo cuando veíamos esas terribles imágenes de venados enterrados en la nieve, de liebres subsistiendo a duras penas o de perdices sin poco o nada que echarse a la boca.

Es por ello que, aunque estos actos no sean del todo correctos biológica y ecológicamente, pueden tener una justificación social, una justificación moral. Seguramente movidos todos ellos como respuesta a esos factores sentimentales que recorren la mente de todo aquel que ve un bosque sufriendo las consecuencias del manto blanco que lo recubre, o del fuego que lo devora, y que sin duda han de tenerse en cuenta.

La caza, una vez más, ha dado ejemplo de respeto y amor hacia el medio natural que nos rodea, un medio natural del que disfrutamos todos, independientemente de ser o no cazadores y del que poco se han acordado otros sectores que se hacen llamar así mismos “Defensores de la naturaleza”.

Guillermo Cano Ortega de Consercaza para www.territoriocinegetico.com

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